Próxima Centauri (Burdeos)
Horizons Chimériques
Marie-Bernardette Charrier, directora
Sala Silvio, 20:00 horas
HORIZONS CHIMÉRIQUES es un espectáculo musical que crea un espacio de diálogo entre diferentes culturas en el campo del sonido y de la gestualidad musical. Desde América hasta Europa, estos encuentros sonoros hacen eco del discurso musical y poético que rebasa las fronteras.
El encuentro entre las texturas sonoras que aporta la electrónica y la interpretación en el momento del instrumentista, su presencia sensible ante la ubicuidad del sonido multi-difundido que flota en torno al oyente, ofrecen múltiples formas de diálogo, yuxtaposición o conflicto. El instrumentista se enfrenta o se asocia con el sonido hasta dar un aspecto visible a la música electrónica. La convivencia de los dos mundos sonoros articulados por la escenografía permite que el oyente-espectador esté en el centro del discurso musical y de su poesía.
Programa
Horizons Chimériques
Thierry Alla (1955-2023) – Artificiel (2001)
flauta, saxofón, percusión y electrónica
Raphaèle Biston (1975) – Ombres (2022) *
encargo de Radio France para el ensemble Proxima Centauri
flauta, saxofón, piano, percusión, electrónica
John Cage (1912-1992) – Living room (I-III) (1940)
para 4 Ipads
Juan Arroyo (1981) – Sikuri II (2024) *
encargo de la SACEM para el ensemble Proxima Centauri
saxofón, percusión y electrónica
John Cage – Living room (II-IV)
para 4 Ipads
Pierre Jodlowski (1971) – Coliseum (2008)
encargo del Ministerio de Cultura para el ensemble Proxima Centauri
flauta, saxofón, piano, percusión y electrónica
* Estreno en España
Marie-Bernadette Charrier, dirección Artística y saxofón
Sylvain Millepied, flauta
Hilomi Sakaguchi, piano
Benoit Poly, percusión
Christophe Havel, dispositivo electroacústico
NOTAS AL PROGRAMA
Thierry Alla – Artificiel.
Como en los Fireworks de Haendel y los Feux d’artifice de Debussy, en Artificiel quise reflejar una atmósfera festiva. Si en una exhibición pirotécnica, tanto la vista como el oído trabajan en sintonía para admirar el espectáculo, en Artificiel los sonidos –sin el sentido de la vista– son proyectados e n un espacio electroacústico. El ambiente sonoro reproduce los sonidos descendentes típicos de los cohetes, la violencia de las detonaciones, los efectos de sorpresa… El título hace también alusión al “artificio” de la electrónica. Los sonidos acústicos se someten a transformaciones generadas por dos cajas de efecto. El ensemble se fusiona con una banda electroacústica que ofrece una prolongación a la escritura instrumental.
Raphaèle Biston – Ombres
La mezcla de un sonido instrumental con un sonido sintetizado en frecuencias cercanas o similares produce un híbrido, un «sonido natural aumentado». Este tiene las propiedades de presencia, variabilidad, control y ajuste intuitivo del sonido instrumental tocado en directo, y cualidades de flexibilidad, precisión y plasticidad del sonido electrónico. Los ligeros cambios de frecuencia generan tiempos más o menos próximos entre sí, modificando la calidad individual de cada uno de los sonidos: el resultado híbrido adquiere así características propias. Ombres juega con estas superposiciones, creando ambigüedades sonoras y centrando al oyente en el
timbre y su evolución. Cuando la electrónica sale de su papel de «doble», conserva sin embargo un carácter instrumental, proporcionando un acompañamiento dinámico a las figuras más individualizadas asignadas a los instrumentos.
John Cage – Living room
Es una pieza escrita en 1940 para cuatro instrumentos sin determinar los cuales deben pertenecer al mobiliario habitual de un salón de una vivienda común. La obra está dedicada a Xenia, entonces esposa de Cage. Consta de cuatro movimientos: To begin, Story, Melody y End. Por lo inusual y heterogéneo de su instrumentación, la obra se concibe generalmente como una obra de percusión (en especial el primer y último de los movimientos). En el segundo de los movimientos, se incluye una referencia textual al poema The World is Round de Gertrude Stein, que puede (a criterio de los intérpretes) ser declamado o cantado. Por su parte, la interpretación del tercer movimiento es opcional y debe incluir una melodía tocada por los
intérpretes en instrumentos apropiados para ello (sin especificar, dentro de la libertad de elección, de timbre y de familia).
Juan Arroyo – Sikuri II
Sikuri II forma parte de un ciclo dedicado a los sonidos de los Andes, iniciado en 2012 con la creación de Sikuri I para saxofón tenor sin boquilla y dispositivo electrónico. Su título, Sikuri, proviene del aymara, lengua hablada especialmente por personas ubicadas en la frontera peruano-boliviana y significa «aquél que toca el siku (flauta de pan)» En palabras del compositor: Fue en 2011 durante una sesión de trabajo en los estudios del IRCAM que descubrí las similitudes entre el sonido del saxofón sin boquilla y el de la flauta de pan, mi primer instrumento. Las nuevas posibilidades que ofrece el instrumento sin boquilla, el
filtrado de sonidos a través de la posición de la boca o la intensidad de la respiración y el modelado del timbre de la flauta de pan con medios electrónicos me revelaron un universo vinculado a mi lengua materna. Con Sikuri II la integración de la percusión deriva de una evidencia cultural. Durante las fiestas populares, en ciertos pueblos fundados a varios metros sobre el nivel del mar en los Andes, los sikuris se reúnen para hacer sikuriadas. En estos momentos tocan la flauta de pan y portan un tambor de piel de animal que les sirve de acompañamiento musical. La composición de Sikuri II, lograda gracias a la complicidad de Proxima Centauri y el apoyo de SCRIME, me permitió explorar y refinar la escritura para
saxofón alto sin boquilla, para desarrollar la idea de hibridación sonora que es específica de mi enfoque artístico, y expresar a través de la música la intensidad, los espacios y los colores de América latina que llevo dentro de mí.
Pierre Jodlowski – Coliseum
Durante una visita a la Arena de Nîmes, el anfiteatro romano de la ciudad, me impresionó la sucesión de pasillos, corredores, perspectivas y la tensión intrínseca de estos lugares, como si la arquitectura y la luz hubieran conservado las huellas de una antigua violencia. Tuve la visión de un largo travelling a través de los diferentes niveles, una sucesión de movimientos que convergen, de manera ineludible, hacia el centro sin que sea posible otra salida. Esta tensión visual es la que impulsa la energía del proyecto, siempre en movimiento hacia la tensión y la ruptura. Cuando se calma, la música tiende hacia el polvo, hacia el aliento del frente, la inspiración que precede a la entrada en escena. Sin ser directamente narrativos, la forma y el material siguen un camino que me sugirió este deambular: una dinámica y un juego de fuerzas que se oponen o se impulsan, se dividen o se suman. Esta obra está dedicada a Proxima Centauri y especialmente a Maribe, su directora artística.